LA BURBUJA EMPRENDEDORA Y “EL CUENTO DE LA LECHERA”

Con apenas un pitch de 3 minutos y un Power Point con 5 o 6 slides es suficiente para optar a alguno de los innumerables concursos, convocatorias, premios, “weekends”, que sin salir de la CV tientan a los jóvenes con espíritu emprendedor. Bien entendidos, todos estos eventos son excelentes y ayudan a generar caldo de cultivo emprendedor.

El afán por incrementar el número de emprendedores y la necesidad de justificar la razón de ser de muchas instituciones, organismos y entidades, públicas o privadas, explica la proliferación de tantos concursos que premian simples ideas o a lo sumo, proyectos de negocio. Si a este entorno repleto de mensajes animando a lanzar start-ups le unimos las noticias sobre cierres rápidos de rondas de inversión por 300.000 Euros o medio millón, y de valoraciones que fácilmente superan los 2 o 3 millones de Euros tras apenas un par de años desde que el equipo emprendedor puso el primer punto sobre el papel, hace que el camino de emprender parezca fácil.

La guinda la ponen las aceleradoras que en los últimos 4 o 5 años han desembarcado en Valencia y que con tenacidad y proactividad se han popularizado con rapidez.

El cuento de la lechera está servido. Veamos:

“Se me ocurre una idea novedosa o mejor aún, copio algún modelo de negocio que funciona en Silicon Valley. Y sino, siempre puedo recurrir a plantear alguna APP de “social networking” o un Marketplace de algo que todavía se venda poco online. A continuación, ficho a un buen “community manager”, desarrollo un MVP sencillo y me dedico básicamente a captar “users” y cuando tenga un tráfico suficiente, seguramente antes de un año, me lanzo a por inversores. Si consigo entrar en una aceleradora, todo me será mucho más fácil y podré exponer en los “demo day” en exclusiva ante varios Business Angels y sino, siempre podré ofrecerme a los inversores locales a través de alguna plataforma de crowdfunding. Cuando tras unos pocos meses cierre la ronda y firmen los inversores, la valoración de mi compañía, sin haber facturado prácticamente nada y sin apenas clientes pagadores, superará sin problemas el millón de Euros. Si yo y mis dos colegas retenemos el 70 % de la compañía, habremos construido en poco más de un año o a lo sumo dos, algo que vale 700.000 Euros. No está mal, si lo comparo con los años que necesitaría para ganar ese dinero trabajando por cuenta ajena, y menos ahora conforme están los salarios”.

Este cuevivood2nto puede parecer algo exagerado, pero puede ser más real de lo que pensamos y estar tentando a no pocos jóvenes emprendedores con empuje y formación técnica.

Pero, ¿estamos ante un “burbuja emprendedora” en la CV y en España?. En parte sí, aunque a pequeña escala y sin acercarnos ni de lejos a valoraciones estratosféricas al alcance de entornos privilegiados como Silicon Valley, Boston, Londres o Tel Aviv.

Los propios emprendedores valencianos empiezan a reconocerlo y hacen bien en resaltar las dificultades de abrirse camino en un terreno que no da pie a la tregua y la relajación.

Por suerte, tenemos muchas start-ups que están creadas sobre bases más sólidas, como es el caso de Vivood, con una oferta de hoteles sostenibles, innovadores y con encanto, en zonas de interior. Pinchad en la imagen para conocer esta compañía, todavía start-up, a través del artículo publicado en Valencia Plaza en Septiembre 2015.

Os paso link al amplio reportaje con entrevista a Daniel Mayo, CEO de Vivood Lanscape Hotel, publicado en Valencia Plaza, en Octubre vivood12016 y que acaba con una interesante reflexión sobre la burbuja emprendedora.

Pinchad en la imagen para acceder al artículo.

 

 

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